La selva del Darién, que se extiende entre Colombia y Panamá, se ha convertido en una de las principales rutas de migración irregular hacia Estados Unidos. Según un informe de International Crisis Group, más de 400.000 personas de un centenar de países han cruzado este territorio en lo que va de 2023, lo que supone un aumento de 46 veces respecto al año anterior.
1/ Ahora en línea: mi nueva investigación para @ICGlatam sobre el crimen organizado, la migración y geopolítica en el Darién.
— Bram Ebus (@BramEbus) November 3, 2023
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El estudio, titulado «El cuello de botella de las Américas: crimen y migración en el tapón del Darién», señala que el 64 % de los migrantes que atraviesan la selva son venezolanos, seguidos por haitianos (21 %), ecuatorianos (12 %) y cubanos (9 %). Entre ellos, hay uno de cada cinco menores de edad.
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La investigación explica que la imposición de visados en Belice, Costa Rica y México ha dificultado el acceso aéreo a estos países a ciertos grupos de migrantes, lo que les ha obligado a buscar rutas alternativas por tierra. Así, muchos de ellos parten desde Necoclí, Colombia, y deben cruzar el golfo de Urabá y la selva del Darién para llegar a Panamá, donde esperan continuar su camino hacia el norte.
Sin embargo, este trayecto está lleno de riesgos, violencia y explotación. Los migrantes deben pagar a los llamados «coyotes», que les guían por senderos y caminos informales en la selva, donde pueden ser víctimas de robos, extorsiones, agresiones o abusos. El costo del viaje puede superar los 1.000 dólares por persona en algunos casos.
El informe recomienda a los gobiernos de la región que aumenten la cooperación para gestionar el flujo migratorio de forma ordenada y humanitaria, así como para combatir las redes criminales que operan en el Darién. También insta a las autoridades a mejorar las condiciones de los albergues y centros de acogida para los migrantes, así como a facilitar su acceso a servicios básicos como salud, educación o asilo.
