La deforestación urbana es un problema que afecta a Cumaná, donde se han talado una cantidad alarmante de árboles en los últimos años sin respetar el patrimonio vegetal y la calidad de vida de sus habitantes. Esta política ejecutada de manera indiscriminada por la alcaldía del municipio Sucre y otros entes gubernamentales ha destruido la masa arbórea urbana y han convertido a la ciudad en una selva de concreto.
José Véliz, botánico y profesor jubilado del Departamento Biología del núcleo de Sucre de la Universidad de Oriente (UDO), alerta sobre las graves consecuencias de la falta de arbolado urbano y cómo este repercute en el bienestar psicológico de los ciudadanos por el clima local, al provocar un aumento de la temperatura y de la contaminación del aire. También afecta a la biodiversidad urbana, al destruir el hábitat de insectos, aves, reptiles y mamíferos que dependen de los árboles para su supervivencia.
El arbolado urbano es esencial para el clima local, las personas y los animales. Véliz explica que un sitio arbolado puede tener una temperatura más baja de dos grados que otro que no lo esté. Asimismo, los árboles contribuyen a disminuir el ruido y a filtrar los gases contaminantes del aire.
Además, los árboles son el hogar de muchas especies de insectos, aves, reptiles y mamíferos que dependen de ellos para su supervivencia y reproducción. Esto genera una biodiversidad que puede ayudar a controlar plagas o especies invasoras.
El problema, según explicó, es que las autoridades municipales buscan «verdear» algunos espacios públicos de forma inmediata, sin planificar ni consultar a los expertos, y luego optan por la tala en vez de la poda, los tratamientos fitosanitarios y la limpieza.
A pesar de que el gobierno nacional promueve el «ecosocialismo», el tema ambiental parece no ser una prioridad para la alcaldía del municipio, aseguran activistas ambientales.

Plantas ornamentales y establecimientos comerciales
Las instituciones se enfocan en la siembra de plantas ornamentales que pretenden mejorar la estética de forma artificial, pero que luego se pierden por el abandono, en lugar de reparar el daño que causaron al permitir el ecocidio y la destrucción del patrimonio arbóreo de Cumaná, sustituyendo los árboles por el concreto, hecho que han denunciado expertos y ambientalistas en las redes sociales.
La ciudad ha sufrido un desmantelamiento progresivo de árboles centenarios y áreas verdes para ser reemplazadas en mayor parte por establecimientos comerciales que no se adaptan al entorno sino lo destruyen, y que en muchos casos, violan las ordenanzas municipales que deberían proteger esos espacios, denunció la bióloga Beatriz Guiñan de Gil.
Varias organizaciones no gubernamentales de Cumaná también han alzado la voz en repudio a este tipo de acciones y han exigido explicaciones a la dirección de Ambiente de la alcaldía de Sucre sin obtener respuesta alguna ni tampoco la reacción de la Fiscalía.
La Tala indiscriminada de arboles en Cumaná es preocupante. Todavía mas, la falta de reposición.
— Fundación Somos Cumaná | #💛💙 (@SomosCumana) July 23, 2019
En los últimos años se perdieron decenas de árboles, ceibas, robles, apamates producto de la "poda" que termina por reducir la vida de los arboles hasta su muerte. pic.twitter.com/4vfz99q0iW
Ausencia de planificación urbana
«Los alcaldes siembran árboles de crecimiento rápido que no son los adecuados y luego generan problemas como el neem. O siembran árboles que se ven bien pero no dan sombra como las palmeras. Se deben sembrar árboles nativos preferiblemente, adaptados a nuestro clima y que requieran poco mantenimiento una vez establecidos», señaló Véliz.
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«Cada espacio tiene el tipo de vegetación que le corresponde. No es lo mismo reforestar una isla que una plaza pequeña, ni se pueden sembrar las mismas especies en una redoma que en una isla», añadió.
Los árboles que se plantan en las zonas urbanas deben tener una altura media para evitar el contacto con el cableado eléctrico y unas raíces que no dañen las tuberías ni las aceras.
José Véliz alertó de que los árboles pueden suponer un riesgo para las personas «si están desproporcionados o si crecen en un espacio muy reducido, ya que al tener una copa muy alta pueden caerse ante cualquier evento climático que implique fuertes vientos».
Según el experto, en Cumaná hay muchos robles en las islas de las avenidas que disponen de muy poco espacio. «Estos árboles tienen un sistema radicular muy amplio y se produce el efecto maceta: crecen encerrados en ese cuadrado, desarrollan una gran copa, pero al soplar unos vientos fuertes el árbol se cae».
Por el contrario, destacó que hay otros árboles en la ciudad que no generan problemas, como el guayacán. «Es un árbol bonito, da sombra, resiste la sequía y, una vez establecido, no necesita mantenimiento. Es capaz de crecer con el ritmo local de lluvia y sequía», agregó.
El exprofesor universitario recomienda que se realice una siembra planificada de árboles en la ciudad, con el asesoramiento de expertos en botánica y paisajismo. De esta forma, se evitará tener que talarlos posteriormente por no ser adecuados para el entorno urbano.

Marco legal y competencias
Venezuela posee una riqueza de más de 4.800 especies de árboles, entre las que se encuentran algunas protegidas como el araguaney, jabillo, acaparo, cedro, samán, jobo, caoba, pardillo negro, drago, saqui saqui y mijao.
En el estado Sucre, el roble es una especie que goza de especial protección y cuya tala está prohibida.
Según la Ley de Bosques, que entró en vigor en 2018, el Gobierno nacional tiene la obligación de asegurar la sostenibilidad de los bosques y el patrimonio forestal de la nación.
Asimismo, el artículo 114 de dicha Ley establece que “la tala u otro tipo de intervención de árboles, fuera del bosque, que representen peligro o amenaza real a la integridad de personas o bienes” debe comunicarse con antelación al ministerio competente en materia ambiental, que actualmente es el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo.
La importancia de los espacios verdes en los núcleos urbanos
Según la ONU, los espacios verdes son un recurso indispensable para lograr una salud sostenible en las zonas urbanas. Aumentar el número y la calidad de los espacios verdes puede mitigar los contaminantes climáticos de corta vida que producen un fuerte efecto de calentamiento global y contribuyen notablemente a más de 7 millones de muertes prematuras al año relacionadas con la contaminación atmosférica.
La ONU estima que por cada árbol plantado estratégicamente para proporcionar sombra se podrían reducir directamente alrededor de 10 kg de emisiones de carbono de las centrales eléctricas al disminuir la alta demanda de aire acondicionado por la ola de calor.

Planificación urbana y sostenibilidad ambiental
La Nueva Agenda Urbana (NAU) es el principal referente mundial que orienta cómo una urbanización bien planificada y gestionada puede ser un factor de cambio para acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para los responsables de políticas públicas y los profesionales urbanos, tanto del Gobierno como de otros actores interesados y dentro de la ONU.
La sostenibilidad ambiental es un eje transversal de la NAU, que propone el desarrollo de ciudades que “protejan, conserven, restauren y promuevan sus ecosistemas, agua, hábitats naturales y diversidad biológica, minimicen su impacto ambiental, adopten modalidades de consumo y producción sostenibles”, un documento que debería ser estudiado con rigor por las autoridades del municipio Sucre.