El Vaticano ha emitido un nuevo comunicado sobre el estado de salud del papa Francisco, quien se encuentra en una situación crítica tras sufrir una crisis respiratoria asmática prolongada la mañana del 22 de febrero. Según el comunicado, el sumo pontífice no está fuera de peligro y su condición sigue siendo motivo de preocupación.
El papa Francisco experimentó una crisis respiratoria asmática que requirió la aplicación de oxígeno de alto flujo. Además, los análisis de sangre revelaron una plaquetopenia asociada a anemia, lo que ha requerido la administración de transfusiones de sangre. A pesar de estas complicaciones, el Santo Padre permanece atento y ha pasado el día en un sillón, aunque con más dolor que el día anterior.
Debido a su delicado estado de salud, el papa Francisco no dirigirá el Ángelus este domingo, siguiendo las recomendaciones de sus médicos. Esta medida ya se había tomado anteriormente el 16 de febrero, cuando el texto del Ángelus se hizo público en su ausencia.
Informe Médico y Tratamiento
El viernes, los médicos del papa informaron que su corazón funciona perfectamente, pero advirtieron que aún no estaba fuera de peligro. El pontífice es consciente de su fragilidad y colabora plenamente con el tratamiento. Sin embargo, su recuperación se complica debido a una infección polimicrobiana en los pulmones causada por virus y bacterias.
A pesar de su condición, el papa se mantiene activo dentro de sus posibilidades, leyendo, trabajando y pasando tiempo en la capilla del hospital. Los médicos insisten en que la hospitalización es la única manera de asegurar que descanse, dada su intensa agenda y dedicación.
Por el momento, el diagnóstico del papa Francisco se mantiene reservado. Las autoridades eclesiásticas continúan monitoreando su estado de salud de cerca y proporcionarán actualizaciones según sea necesario.
