El sismo de 7,8 sacudió la provincia de Sarangani durante la mañana del lunes, interrumpiendo el regreso a clases de millones de estudiantes y dejando un saldo devastador.
Autoridades filipinas bajo alerta roja tras el terremoto mientras equipos de emergencia intensifican labores de rescate y evaluación de daños en la isla de Mindanao.
El sur de Filipinas se encuentra sumido en la incertidumbre y el dolor este lunes 8 de junio de 2026, tras un terremoto de magnitud 7,8 que sacudió la isla de Mindanao. El evento sísmico, registrado a las 7:37 hora local, tuvo su epicentro a unos 32 kilómetros frente a la costa de Maasim, en la provincia de Sarangani, impactando la región precisamente en la jornada inaugural del nuevo calendario escolar.
Cifras provisionales y daños estructurales
Según reportes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), la tragedia ha cobrado la vida de al menos 19 personas, mientras que 134 resultaron heridas y otras 12 permanecen desaparecidas. El impacto ha sido severo en infraestructuras críticas: se han reportado daños estructurales en hospitales, edificios públicos y una vasta red de escuelas.
La situación se ha visto agravada por una intensa actividad sísmica secundaria, con más de 138 réplicas registradas, algunas alcanzando una magnitud de 6,7, lo que ha generado pánico entre la población y obstaculizado las labores de rescate. El Aeropuerto Internacional de General Santos debió suspender operaciones brevemente, reflejando la magnitud del caos logístico en la zona.
El impacto en la educación y la respuesta del Estado
El primer día de clases se transformó en una crisis humanitaria de gran escala. Más de 3,2 millones de estudiantes en Mindanao se han visto afectados, con la suspensión de actividades en aproximadamente 6.200 instituciones educativas. El UNICEF ha expresado su profunda preocupación por el bienestar físico y psicológico de los menores, subrayando que la infraestructura escolar ha sufrido daños significativos.
Ante la magnitud del desastre, el presidente Ferdinand Marcos Jr. ha ordenado la activación de la alerta roja nacional. Las agencias de gestión de desastres, el Ministerio de Obras Públicas y equipos de salud han sido desplegados para establecer centros de mando móviles y cocinas de campaña. «La seguridad de los alumnos y profesores debe seguir siendo la máxima prioridad», instó el organismo internacional en un comunicado.
Mientras tanto, la Cruz Roja Filipina y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) colaboran estrechamente con el gobierno local para canalizar la ayuda humanitaria necesaria. A medida que las evaluaciones continúan, la nación permanece en vilo, enfrentando uno de los sismos más potentes que ha azotado al archipiélago en años recientes.
