La presidenta de la Cámara de Comercio y Turismo de Mochima (Camacotur) y vocera del consejo comunal, Gloris Rojas, alzó la voz para denunciar la prolongada escasez de agua que afecta a esta localidad turística, atribuyendo la crisis a la negligencia gubernamental que perdura a lo largo de los años.
La comunidad mochimera, asentada en un parque nacional, ha sido víctima de un suministro hídrico insuficiente proveniente de manantiales locales, ya que no está conectada a la red del Turimiquire y otras fuentes se encuentran abandonadas.
Aunque poseen un sistema propio de agua, este ha disminuido drásticamente debido a la deforestación, incendios y trabajos realizados en el año 2005, que destruyeron parte de la montaña durante la construcción de un tramo de la autopista Antonio José de Sucre, generando un «ecocidio» al aniquilar también sus manantiales.
«La idea es que los pozos ayudaran a la represa para el surtido de agua de la comunidad, pero no cuenta con la capacidad en litros de agua para cubrir la demanda», señaló la vocera.
Enfrentando este problema, los habitantes se opusieron a la destrucción sin un estudio de impacto ambiental adecuado. Aunque el entonces gobernador, Ramon Martínez, construyó dos pozos, «uno resultó inoperante y el segundo, con una capacidad insuficiente, no logró abastecer a la población».
Planta desalinizadora
En 2015, se presentó un proyecto al presidente Nicolás Maduro para construir dos pozos adicionales, pero no se materializó. La esperanza se centró en las plantas desalinizadoras para las costeras, y Mochima fue incluida en el plan. Sin embargo, la planta instalada nunca operó completamente, a pesar de contar con el 90 % de su equipamiento.
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«La comunidad resguardó esos equipos para cuando retomen las dos etapas que faltaban para concluir el proyecto de suministro de agua a través de la planta desalinizadora o en su defecto construirnos los pozos que necesitamos, pero bien construido», apuntó Rojas.
Ante la amenaza de desmantelar la planta la semana pasada, la comunidad se opuso y, tras una reunión con José Gregorio Picado, autoridad en agua, acordaron instalar una bomba sumergible el viernes 24 de noviembre en el nuevo pozo funcional para paliar la crisis antes de las próximas temporadas turísticas, pero esta fue postergada.
Impacto en el turismo local
Las temporadas altas intensifican el problema hídrico, ya que la oferta actual no satisface la demanda, especialmente con la llegada de un promedio de 2,000 a 3,000 turistas. La instalación inmediata de la bomba sumergible prometida se vuelve crucial para garantizar un servicio de calidad en la próxima temporada de enero.
Además del desafío hídrico, la falta de recolección de basura ha aquejado a la comunidad. A pesar de la intervención del Ministerio del Ambiente y la colaboración del ministro Josue Lorca, la responsabilidad recae en la alcaldía, que ha ignorado las solicitudes del consejo comunal de Mochima.
Con estos problemas persistiendo, Camacotur hace un llamado a las autoridades locales y regionales, instando al alcalde Luis Sifontes y al gobernador Gilberto Pinto a abordar las preocupaciones de la comunidad, fundamental para preservar la imagen turística del estado.
Mochima, con su esfuerzo y recursos, ha enfrentado los retos, pero ahora demanda atención y soluciones concretas para garantizar un «desarrollo sostenible y un turismo floreciente», subrayó Gloris Rojas.